Todos
los seres humanos poseen un caudal propio de habilidades que le son
características. Estas habilidades le permiten ejecutar con mayor facilidad
ciertas actividades en su vida habitual. No obstante, cuando tales habilidades
no son afinadas mediante su constante ejercitación poca ventaja podría sacarse
de ellas, en el sentido de una mejor disposición hacia una práctica particular.
En
educación, el conocimiento de que el ser humano es propietario de ese acervo
natural, supone el promover y ayudar a los y las estudiantes en la adquisición del
saber y el aprendizaje que permita la depuración de esas habilidades y que esto
redunde en el desarrollo competente de Ética profesional docente:
Un
compromiso pedagógico humanístico una práctica profesional. El uso de esas
habilidades con un horizonte ético que tienda a la plenitud humana y a hacerlas
efectivas en lo social, también involucra el sentido profesional del docente.
La conciencia de que él y la docente son mediadores permite hacer que el
conocimiento ocurra desde el discente, con la colaboración mas no con la
imposición del docente. Promover el desarrollo de sus virtualidades en los y
las estudiantes es un cometido deseable en el profesional de la docencia, por
ello, ha de impulsar responsablemente esa constante perfectiva propia del ser humano,
en cada uno y cada una de sus discentes.
Los
términos que más frecuentemente se asocian a la honestidad docente son: valores,
principios, ideales, convicciones, creencias, moral, actitud ética, coherencia,
justicia, sinceridad, verdad, transparencia, concordancia, razonabilidad y
ausencia de máscaras.
De
forma general, los futuros profesores creen que la honestidad del docente
consiste en ser veraz con uno mismo y con los demás, en manifestar coherencia
entre las propias convicciones, actitudes y acciones y en responder de forma
acertada a la misión central de la educación, que es ayudar a niños y jóvenes a desarrollarse plenamente. Su
caracterización se concreta en tres apartados. (a) La congruencia multinivel
entre las creencias (valores, principios, convicciones), las actitudes
(disposiciones, voluntad), los sentimientos (afectos, emociones) y las acciones
(conducta, comportamiento). El requerimiento de esta alineación múltiple para
percibirse como honesto sitúa la exigencia ética en un nivel muy elevado. (b)
Se destaca, por otra parte, la globalidad y generalidad de la honestidad.
Rojas, C. (08-julio-2011). Ética profesional docente: un compromiso pedagógico humanístico. Revista Humanidades, 1, 1-22.
Un maestro tiene que practicar todos los valores y aplicarlos con justicia y equidad cada decisión que vaya a tomar con sus alumnos para promover mejores aprendizajes y desarrollar sus habilidades al maximo.
ResponderBorrarLa toma de decisiones con honestidad como docentes implica ser justos, sinceros y precisos. Hacerle saber al estudiante cuales son sus fallas y fortalezas para así poder contribuir en su formación.
ResponderBorrarCoincido que los maestros somos un modelo a seguir y en ese sentido el valor de la honestidad es un acto que debemos vivir desde el trato on nuestros estudiantes, las evaluaciones y cada una de las actividades que desarrollemos con nuestros estudiantes.
ResponderBorrarConsidero que los valores son una parte fundamental
ResponderBorrarpara la sociedad por eso es importante dentro del aula fomentarlo de forma que el docente debe e ser un guía y sobre todo un modelo en forma de tomar las decisiones con respecto hacia los alumnos.
Los valores son de suma importancia para la sociedad, es de gran importancia que uno como docente los lleve en práctica dentro del aula para tomar decisión correctas y honestas, para que de esa misma forma no salga perjudicado ninguna persona
ResponderBorrarPara nuestros alumnos es sumamente importante lo que lleguemos a hacer, decir, pensar o creer sobre ellos, es por eso que es sustancial que todas esas acciones las hagamos con toda la honestidad y tacto que podamos, ya que de lo contrario podemos marcar sus vidas y su desarrollo escolar.
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